Texto: Romanos 4:19-21 nos cuenta sobre Abraham: Y no se debilitó en la fe al considerar
su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la
matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se
fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también
poderoso para hacer todo lo que había prometido.

Las dificultades no deben ser una excusa para fracasar, deben ser una motivación para
tener éxito y salir adelante.

1. CONSIDERA TU SITUACIÓN COMO UNA OPORTUNIDAD

Dios le hizo un llamado a Abraham para que fuera padre de mucha gente. Sus circunstancias eran adversas, ya era un hombre anciano, impotente y Sara era estéril, así que prácticamente era imposible que engendraran un hijo, pero él no se dejó debilitar. Lo mismo debe sucedernos ahora, no permitamos que los problemas nos debiliten, por el contrario, hagamos que nos fortalezcan porque la Escritura dice: 2 Corintios 12:10 “Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. La misma circunstancia puede debilitar a unos y fortalecer a otros. Por ejemplo, las ofensas, las calumnias, mentiras y persecución pueden volver amargado y desconfiado a unos pero a otros los levantarán porque verán la oportunidad de bendición y restauración que representa demostrar tu capacidad de perdonar y desear lo mejor para otros. La ofensa no debe convertirte en una persona dura y triste, por el contrario debe hacerte un mejor cristiano de carácter fuerte, capaz de superar la frustración. La misma enfermedad que ha debilitado a muchos, es la oportunidad para levantarte, creer que serás sano y sanar a otros.
Abraham consideró su cuerpo y el de su esposa. Al verse pudo pensar que de esa unión solamente podría salir un trauma y sería padre de decepciones, pero esa no era la promesa que Dios le dio. Para hacerlo reaccionar, el Señor le pidió que saliera de su tienda y viera al cielo. Allí debía contar las estrellas y cuando perdió la cuenta seguramente le dijo: “así será tu descendencia, incontable”. Para que tuviera un hijo, lo hizo ver hacia el firmamento. Así es el Señor que a veces exagera las cosas para obligarte a verle y tener la fortaleza de salir adelante.

SOLAMENTE UN SUEÑO ES CAPAZ DE COMBATIR UNA PESADILLA.

No tengas miedo de ir al médico y hacerte el examen que necesitas. Si ese tumor resulta canceroso, tu fe debe creer por la salud que Dios quiere para ti.

NO SE PUEDE SOLUCIONAR UN PROBLEMA QUE NO SE ENFRENTA.

Dale la cara a las dificultades para vencerlas. Abraham tuvo la fe para creer que Dios le daría un hijo aún cuando su cuerpo no le respondía ni para caminar bien. Lucha para que las situaciones difíciles te fortalezca en vez de debilitarte. Nadie sale adelante sin una fuerza contraria. Un avión no puede despegar sin el viento que choca contra él, así es la vida, el empuje que tengamos será más fuerte cuando nos decidamos a vencer el obstáculo que nos impide avanzar, entonces no habrá nada que nos detenga. Abraham se convirtió en padre de la fe y patriarca de una gran nación creyéndole a Dios, no a las circunstancias. Dale gracias al Señor por las dificultades que te fortalecen y te dan la oportunidad de formar un carácter de vencedor. No desmayes porque estás llamado a ser de los fuertes, no de los débiles.

2. APROVECHA LA OPORTUNIDAD

Mateo 19:16-22 relata sobre el joven rico: Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás
tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
Esta es la historia del joven rico que se creía “muy salsa” presumiendo de su virtud. Lo primero que Jesús hizo fue hacerle notar que le había reconocido como Dios al llamarle “bueno”. Luego le indica los seis mandamientos que debía cumplir para después darle una gran lección de humildad, al pedirle que vendiera todo lo que tenía y le siguiera. El que presume de espiritual se mete en grandes líos.
El joven se dejó dominar por la tristeza y su fe decayó. Un hombre que se acerca al Señor y ha cumplido los mandamientos se hubiera sentido feliz de recibir Su invitación, pero este joven no fue capaz de tomar la decisión correcta porque dejó que la tristeza lo convirtiera en una persona débil, cuando debió llenarse de gozo y seguir al Señor. Los estados de ánimo nos influyen.
Eres como ese joven que tiene una oportunidad única frente a sus ojos. El Señor te llama para que te despojes de todo lo que tienes y abras tu corazón para lo nuevo que recibirás.
Nadie tiene lo mismo que tú puedes dar, alégrate porque Dios ha visto que tienes muchos bienes para compartir y Sus promesas se cumplirán el día que seas capaz de obedecerle en todo. El joven debió darse cuenta que a nadie más le había pedido lo mismo y que Sus demandas siempre vienen acompañadas de bendición. Todas nuestras decisiones giran en torno a la fe que determina lo que puedes recibir. ¡Actívala!

3. FORTALECETE EN LA FE

Mateo 15:21-28 dice sobre la fe de la cananea: Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.
El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
Así que nota todos los conflictos que debió superar. Primero, tuvo la fortaleza de acercarse a los judíos aunque siendo cananea corría riesgo por los problemas raciales que había entre los dos pueblos. La discriminación y las barreras sociales, culturales y raciales no son recientes, son un problema de siempre y ella tuvo que superar su temor para acercarse a ese grupo de hombres judíos. Segundo, le habló a Jesús aunque al principio no obtuvo respuesta. Ella era especial, incluso tuvo el discernimiento de que era un demonio el que atormentaba a su hija, aun así, el Señor no le responde. Este es uno de los pasajes más controversiales de la Biblia. Uno le pregunta a Dios por qué no le respondió si la Palabra dice que recibirá respuesta el que clame. Entonces pienso en lo siguiente: “El Señor aseguró que respondería pero no especificó cuándo lo haría”. Luego, sucede algo singular, los apóstoles, siempre tan oportunos, intervienen “aconsejándole” a Jesús que despida a esa escandalosa. Nota que comportamiento tan “lindo”. Aunque no lo crean, los carnales cumplen una función importante en los procesos de fe porque sus actitudes de intolerancia, fortalecen la convicción de quienes creemos en el Señor, como sucedió con esta mujer.
Yo imagino que Jesús oraba en silencio para que la cananea no dudara y le dice que Él ha sido enviado sólo para las ovejas perdidas de Israel. La mujer actúa como Él lo espera porque no desmaya en su fe a pesar del rechazo, al contrario, insiste y toma el siguiente paso. Seguramente dentro de ella había un debate, estaba luchando entre la posibilidad de hacerse fuerte o débil pero su fe no se debilitó frente a la dificultad y la hizo vencedora. Finalmente, se tiró ante Él y se postró para responderle que aunque ella no era del pueblo de Dios y aunque la comparara con un perro, incluso éstos comían de las migajas, es decir, que hasta los más rechazados recibían algo si era Su voluntad. Esa declaración de humildad y fe derribó todas las barreras y provocó que ella obtuviera su milagro. Debemos ser merecedores de las palabras: “grande es tu fe, hágase como tú quieras”.
Algunos cristianos se decepcionan rápido porque quieren que sus problemas se soluciones como por arte de magia y la fe no funciona así. Insiste aunque las primeras respuestas sean negativas. No demuestres debilidad ante el primer obstáculo que te pongan en frente. No retrocedas porque Dios está contigo y le agrada que le insistas. No te rindas, contrarrestar el miedo con fe es la única forma de salir victorioso.
Fortalece tu fe porque te levantarás y cumplirás tus sueños en Su nombre poderoso. Nada podrá apagar el fuego que hay en ti, si Dios está a tu lado tienes todo lo necesario para alcanzar tus promesas y ser feliz.