Dios nos ha llamado a cada uno de nosotros para que cumplamos con un propósito que Él mismo ha
determinado, pero sería injusto que solo nos hiciera el llamado y nos abandonara a nuestra suerte a que veamos cómo nos defendemos para alcanzar el cumplimiento del llamado. Dios no actúa así, Dios ha
prometido guiarnos en todo el proceso, darnos las fuerzas que necesitamos y protegernos de todos
nuestros enemigos, en pocas palabras Dios a prometido respaldarnos y cumplir su propósito en
nosotros.