PRESENCIA

EXODO 33:13-15
“Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. 14 Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. 15 Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí”.

Moisés sabía del gran desafío que tenía que enfrentar al guíar al pueblo de Israel por su travesía en el desierto con todas las implicaciones del caso, por esa razón quiere garantizar el éxito en su misión buscando que Dios le garantice su presencia en todo el proceso.

Nuestras vidas son un gran desafío, ya que enfrentamos diferentes circunstancias que pueden desorientarnos o hasta hacernos perder del rumbo correcto, por eso es necesario que tomemos las medidas pertinentes para lograr estar encaminados en el rumbo correcto.
Hay personas que consideran su éxito basado en las capacidades intelectuales, recursos materiales, lugar de procedencia, tradiciones familiares o hasta influencias particulares que puedan tener en algún entorno; sin embargo lo que realmente garantiza nuestro éxito en el recorrido de la vida no es nada de eso, no tiene que ver con quienes seamos o lo que tengamos en nuestras manos, tiene que ver con quién va a nuestro lado.

Moisés sabía que la victoria en el camino a la tierra prometida no estaba determinada por la multitud de personas o la preparación militar que pudieran lograr sino por la misma Presencia de Dios en medio de ellos.

Cuando entendemos la dimensión e importancia de la Presencia de Dios en nuestras vidas comenzaremos el camino a la victoria, es la Presencia de Dios la que nos otorga paz, gozo, confianza y certeza de que todo está bajo control.

Recuerda que no se trata de quienes somos nosotros, sino quien va con nosotros, la Palabra declara, “Si Dios es por nosotros, quien contra nosotros”, así que tenemos confianza y certeza de victoria cuando la Presencia de Dios está con nosotros; busquemos pues con vehemencia la Presencia de Dios cada día y así tendremos descanso.

Oremos: Señor, te pido que tu Presencia esté conmigo cada día, no deseo nada diferente a que seas Tú en mi vida la guía que direccione mis caminos. No quiero avanzar si tú no vas conmigo, así que ayúdame a caminar de tu mano siempre, en el nombre de Jesús, amén.